HOMOSEXUALIDAD, VATICANO, ONU

CLARA POSTURA DE LA SANTA SEDE

SOBRE LA HOMOSEXUALIDAD EN LA ONU

GINEBRA, jueves 24 de marzo de 2011 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación la intervención de monseñor Silvano Tomasi, representante permanente de la Santa Sede en la oficina de la ONU en Ginebra, durante la discusión del item 8, “Orientación sexual”, en la XVI Sesión del Consejo de los Derechos Humanos, el pasado martes 22 de marzo.

* * * * *

Señor presidente,

La Santa Sede aprovecha esta oportunidad para afirmar la dignidad y el valor de todos los seres humanos, y para condenar la violencia dirigida contra las personas a causa de sus sentimientos y pensamientos sexuales, o comportamientos sexuales.

También deseamos hacer varias observaciones generales respecto a la “orientación sexual”.

En primer lugar, ha habido una confusión innecesaria sobre el significado del término “orientación sexual,” como puede verse en las resoluciones y en otros textos adoptados dentro del sistema de derechos humanos de la ONU. La confusión es innecesaria porque, en la ley internacional, un término debe ser interpretado de acuerdo con su significado ordinario, a no ser que el documento le haya dado un significado diferente [1] El significado corriente de “orientación sexual” se refiere a los sentimientos y a los pensamientos, no al comportamiento [2].

Segundo, para los propósitos de las leyes de los derechos humanos, hay una diferencia crítica entre sentimientos y pensamientos, por un lado, y comportamiento, por el otro. Un Estado nunca debería castigar a una persona, o privarla del disfrute de ningún derecho humano, basándose sólo en los sentimientos o en los pensamientos de esta persona, incluyendo los sexuales. Pero los Estados pueden, y deben, regular los comportamientos, incluyendo varios comportamientos sexuales. En todo el mundo, hay un consenso entre las sociedades de que ciertos tipos de comportamientos sexuales deben prohibirse por ley. La pedofilia y el incesto son dos ejemplos.

Tercero, la Santa Sede desea afirmar su creencia profundamente sostenida de que la sexualidad humana es un don que se expresa de modo genuino en la entrega completa y para toda la vida de un hombre y una mujer en el matrimonio. La sexualidad humana, como cualquier actividad voluntaria, posee una dimensión moral: es una actividad que pone a la voluntad individual al servicio de un fin; no es una ‘identidad’. En otras palabras, procede de la acción y no del ser, incluso aunque algunas tendencias u “orientaciones sexuales” tengan raíces profundas en la personalidad. Negar la dimensión moral de la sexualidad lleva a negar la libertad de la persona en esta materia, y socava en última instancia su dignidad ontológica. Esta creencia sobre la naturaleza humana es también compartida por muchas otras comunidades religiosas y por otras personas de conciencia.

Y finalmente, señor presidente, deseamos llamar la atención sobre una tendencia alarmante en algunos de estos debates sociales: se está atacando a personas por tomar posiciones de no apoyar las conductas sexuales entre presonas del mismo sexo. Cuando ellos expresan sus creencias morales o sus creencias sobre la naturaleza humana, que pueden ser también expresiones de convicciones religiosas, u opiniones del Estado sobre reivindicaciones científicas, son estigmatizados, o peor aún – son vilipendiados y perseguidos. Estos ataques contradicen los principios fundamentales recogidos en tres de las resoluciones del Consejo de esta sesión [3] La verdad es que estos ataques son violaciones de derechos fundamentales, y no pueden justificarse bajo ninguna circunstancia.

Gracias, señor presidente.

* * * * *

[1] Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, artículo 31(1): “Un tratado deberá interpretarse de buena fe conforme al sentido corriente que haya de atribuirse a los términos del tratado en el contexto de estos y teniendo en cuenta su objeto y fin” (énfasis añadido). Artículo 31(4): “ Se dará a un término un sentido especial si consta que tal fue la intención de las partes ” Estas reglas de interpretación de los tratados se basan en el derecho internacional consuetudinario, y son aplicables a las “leyes menores.”

[2] Es más, muchas publicaciones han dado definiciones de “orientación sexual”, y todas las que hemos visto son similares: No se refieren al comportamiento; se refieren a los sentimientos y pensamientos sexuales. Por ejemplo:

(1) “la orientación sexual significa la atracción general que uno siente hacia” otra persona o personas. Comisión de Igualdad (Reino Unido); Ver: www.equalityhumanrights.com, en What does sexual orientation mean?

(2) “la orientación sexual debe ser definida generalmente como una preferencia por compañeros sexuales…” International Labour Office, ABC of Women Workers’ Rights and Gender Equality (2ª ed., 2007), p. 167). Una “preferencia” es un estado mental-emocional; no es una conducta.

(3) “la orientación sexual se refiere a la atracción sexual y emocional de una persona hacia las demás…” Amnistía Internacional, Crimes of Hate, Conspiracy of Silence (Amnesty International Publications, Londres, 2001), p. VII (énfasis omitido).

(4) “La ‘orientación sexual’ se refiere a la capacidad de cada persona de profunda atracción emocional, afectiva y sexual a, y las relaciones íntimas y sexuales….” Asia Pacific Forum, ACJ Report: Human Rights, Sexual Orientation and Gender Identity (15th Annual Meeting, Bali, 3-5 agosto 2010), p. 8.

[3] L-10 sobre la libertad de opinión y expresión; L.14 sobre la libertad de opinión y creencia; L. 38 sobre la lucha contra la intolerancia, la estereotipación negativa y la estigmatización.

[Traducción del inglés por Inma Álvarez]

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9 comentarios en “HOMOSEXUALIDAD, VATICANO, ONU”

  1. Da mucha vergüenza leer un blog como este. Sobre todo da mucha vergüenza que lo escriba un sacerdote de Jesucristo. Es todo una sucesión de prejuicios, rigorismo, doble moral… Si hubiese vivido en la Judea de hace 2000 año habría sido usted un digno sanedrita. Su obsesión por descalificar y azuzar el odio contra los homosexuales es sorprendente. Yo me lo haría mirar. A lo mejor un psicólogo le puede ayudar. Pero lo que necesita sin falta es una confesión. Tanta falta de caridad le va a condenar.

  2. Sr. Ignatius:
    Siento que usted sienta vergüenza de leer un blog como este. Y le agradecería que me dijera en concreto qué prejuicios, rigorismo y doble moral hay en lo que aquí publico.
    En esta entrada me he limitado a transcribir la intervención de monseñor Silvano Tomasi, representante permanente de la Santa Sede en la oficina de la ONU en Ginebra sobre la homosexualidad y la persecución a quienes piensan de forma distinta.

    Concretamente “se está atacando a personas por tomar posiciones de no apoyar las conductas sexuales entre presonas del mismo sexo. Cuando ellos expresan sus creencias morales o sus creencias sobre la naturaleza humana, que pueden ser también expresiones de convicciones religiosas, u opiniones del Estado sobre reivindicaciones científicas, son estigmatizados, o peor aún – son vilipendiados y perseguidos”.

    Prueba de ello es el que usted me ataque sin motivo alguno diciendo que tengo “obsesión por descalificar y azuzar el odio contra los homosexuales”. Nunca he hecho tal cosa. Todo lo contrario. Respeto e intento amar a todas las personas porque todas tienen la dignidad de ser imagen de Dios.

    Sinceramente, lo que veo es que mientras yo aporto argumentos y razones, es precisamente usted el que se lleva llevar de prejuicios, rigorismo y doble moral. Le concreto:

    Tiene el prejuicio de que descalifico, y azuzo el odio contra los homosexuales. Eso es un prejuicio, un juicio previo, pues como le digo, ni descalifico ni azuzo el odio contra ellos. Al contrario, soy comprensivo con ellos, les ayudo y les animo a acercarse a la misericordia de Dios y a que tengan confianza en Él.

    Es usted el rigorista, pues no admite que sobre la homosexualidad pueda haber opiniones diferentes, razones y argumentos más que las que la de aquellos que la consideran como una opción más de la vida sexual.

    Y parece tener una doble moral, porque reclama su derecho a su libertad de expresión y de pensamiento y me recrimina el que yo pueda expresar la mía.

    Como ve, le he argumentado y señalado cada una de sus acusaciones sobre prejuicios, rigorismo y doble moral. Me gustaría que usted hiciera lo mismo y señalara dónde y en qué le parece que yo incurro en eso.

    Un cordial saludo.

  3. Hoy es un día muy importante como para perderme en una polémica absurda con usted. Hoy es el día en que se constituyó la Eucaristía, el Pan de Vida para compartir, y el día del amor fraterno. (Esto último, a la vista de las invectivas que lanza usted desde su púlpito digital, entiendo que le resultará muy ajeno). En definitiva que no estoy dispuesto a quebrantar mi conciencia discutiendo con un fariseo del siglo XXI. El sábado le responderé. Mientras tanto le conviene confesarse. No creo que un sacerdote pueda acudir a la Misa “in coena Domini” con unos pecados tan grandes contra la caridad.

  4. Le agradezco sinceramente su recomendación de confesarme. Le aseguro que lo hago con frecuencia y sé que lo necesito. Le agradeceré también que rece por mí. Y quedo a la espera de su contestación el sábado.
    Un cordial saludo.

  5. Pasados estos dos días santos, me veo en mejor posición para contestarle.
    En primer lugar le rogaría que no ponga en mi boca palabras no dichas por mi. En mi escueta intervención de cinco líneas, en ningún momento he negado que usted tenga el derecho a expresarse. Y de hecho usted se expresa. Pero tenga cuidado. Ningún derecho fundamental es absoluto. Y aunque existe el derecho a la libertad de expresión este tiene el límite de la verdad, el respeto y el derecho al honor de los demás. Usted, faltaría más, tiene derecho a expresarse libremente. Lo que no tiene es derecho a difamar o a injuriar a otros. Otra cosa es que el tono general de este blog no sea el más adecuado para un sacerdote. Pero como comprenderá si su obispo no le reprende, no lo vamos a hacer los demás.
    Usted tiene prejuicios porque habla mal de otros gratuitamente. Habla constantemente de “los homosexuales” como si fuesen un bloque monolítico o una unidad. Homosexuales hay muchos y de muy diverso pelaje. Deje de enjuiciarlos como si fuesen todos iguales.
    Utiliza su blog para promover una “Santa Cruzada” contra gays y lesbianas. Once entradas dedica al tema. ¡Once! Y en todas ellas usando un tono desabrido y faltón.
    Si fuese usted una persona razonable, pediría disculpas y retiraría al menos dos entradas: una que tituló como “Aberración” y otra que tituló “Homosexualidad y pederastia” ¿De verdad no considera insultante referirse a otras personas como depravadas o perversas? ¿No piensa que es injusto identificar una orientación sexual con un delito?
    Cristo se pasó la vida haciendo el bien, curando a los enfermos y compartiendo la mesa alegremente con los despreciados. Usted, que es sacerdote y por tanto aspira a ser “otro Cristo” no use argumentos retorcidos para condenar a sus hermanos, no se base en mentiras para hacer caer a sus hermanos.
    Si quiere criticar el matrimonio homosexual hágalo, pero temple su discurso y no use palabras gruesas. Hágalo aunque solo sea por honrar su dignidad como sacerdote.

  6. Sr. Ingatius:
    Disculpe si he puesto en su boca palabras no dichas por usted. He releído mi respuesta y, sinceramente, no encuentro nada que yo le haya atribuido y que usted no hay dicho. Si es así, le pido disculpas y le rogaría que me dijera qué es lo que erróneamente le he atribuido. Yo no he dicho que usted me niegue el derecho a expresarme sino el que me recrimina mi libertad de expresión en un tema opinable como es el de la moralidad de los actos homosexuales.
    Veo que sigue siendo usted el que se deja llevar de prejuicios. ¿A quién he difamado o injuriado?
    Dice que tengo prejuicios “porque hablo mal de otros gratuitamente”. Me parece que hay un error y espero ser capaz de aclararlo. No hablo mal de nadie ni gratuitamente. Y tampoco me refiero a los homosexuales “como si fuera un grupo monolítico o una unidad”.
    Concretamente en la entrada a la que usted hizo su comentario, yo no añadí ni una coma. Simplemente me limité a transcribir la intervención del representante de la Santa Sede ante la ONU.
    Por otra parte, no enjuicio a ningún homosexual. Me limito a expresar las enseñanzas de Cristo y de la Iglesia que habla con la autoridad de Cristo sobre la conducta homosexual. Una cosa son las personas y otras las acciones. La persona es siempre digna, pero no sus acciones. No hay que confundir al pecador con el pecado. Y si el pecador siempre es alguien a quien hay que ayudar y acercar a la Misericordia divina, el pecado es siempre algo que hay que denunciar por ser un mal para el propio pecador y para todos los demás.
    Teniendo en cuenta esa diferencia se comprueba que no es cierto, como usted afirma que mi blog promueva una “Santa Cruzada” contra gays y lesbianas. Sencillamente expreso, como ya he dicho, las razones por las que la Iglesia, con la autoridad de Cristo, afirma que los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados y constituyen un mal moral. Para los homosexuales y las lesbianas mi más profundo respeto y consideración, y la seguridad de que son amados por Dios que les mira con amor pero que desea que cambien con la ayuda de su gracia.
    Y no, no pienso que denominar depravación y perversión a los actos homosexuales y pederastas sea insultar a nadie. Como le digo esas calificaciones son de las conductas, no de las personas que es muy distinto. El Concilio Vaticano II califica de abominable el crimen del aborto (GS n. 51). Eso no es calificar de abominable a toda mujer que aborta.
    Cristo pasó la vida haciendo el bien y curando a los enfermos, sí. Pero Cristo fustigó los pecados y las conductas que cierran la puerta al Reino de los Cielos. Cristo condenó el divorcio. Cristo condenó el adulterio. Más aún, afirmaba que quien mira a una mujer deseándola ya ha sido adúltero en su corazón. Cristo dijo que quien escandalizara a alguno de esos pequeños que creen en Mí, más le valdría encajarle al cuello una piedra de molino y arrojarlo al mar.
    Habla usted de argumentos retorcidos ¿sería tan amable de concretar cuáles son esos argumentos? Además, desde luego que con tales argumentos no condeno a ninguna persona. Parece que es usted el que retuerce, supongo que sin darse cuenta, mis argumentos.
    Por otra parte no identifico orientación sexual con ningún delito. Y si es así le rogaría que me dijera dónde.
    He releído las dos entradas que usted indica y sigo sin ver por mi parte ofensivo ni insultante nada de lo que allí recojo, que por otra parte, son afirmaciones de otras personas con las que estoy de acuerdo y que distinguen perfectamente entre persona y acción. Posiblemente esta sea la mayor dificultad que tienen algunos en relación a este tema: confunden que cuando se afirma que una determinada conducta es inmoral y depravada se está inmediatamente y de forma genérica calificando así a las personas. Y no es así. Cada personas es única y sus circunstancias también, así como sus intenciones. Yo no juzgo a nadie. Solamente afirmo lo que Cristo mediante su Iglesia dice. No me parece que eso sea algo que desdiga de mi condición sacerdotal. Le aseguro que he tratado con bastantes homosexuales y personas que han abortado y jamás las he rechazado ni maltratado sino que siempre las he acogido con afecto y comprensión invitándolas a abrirse a la misericordia divina.
    Un cordial saludo.

    1. Estimados José e Ignatius:

      hoy he llegado a este blog buscando las últimas orientaciones de la Iglesia en el tema de la homosexualidad. Lo hice sentado al lado de un amigo que vive esa condición y con el que compartimos esta Fe.
      Primero, agradezco el tono en que ustedes hasta aquí dialogaron. Es tan difícil encontrar diálogos y comentarios en que se respete al otro, creo haber observado esto en ustedes, a pesar de sus diferencias. Agradezco también que apelemos a la oración del uno por el otro, porque solo Dios nos permitirá encontrar el camino de la verdad.
      Este tema me toca cerca, hace un poco más de un año que murió uno de mis mejores amigos, de desesperanza, aunque algunos dirán que fue de SIDA y cancer. Era homosexual. Tengo dos otros amigos de la misma condición y Dios me dice que no puedo permitir que en ellos cunda la misma desesperanza, si creemos en nuestro Dios de la vida.
      Desde hace un buen tiempo, hemos abierto el diálogo en mi familia, muy católica sobre el tema. El primer paso lo dio hace más de 6 años, mi hermano menor, el 6º, que tuvo el regalo de tener 3 amigos homosexuales en el colegio, cuando el tema para mi, aparentemente no existía.
      En este tiempo, la reflexión, el diálogo y la investigación, nos han permitido entender con mayor profundidad este tema. Es este pequeño paso, el que quiero compartir con ustedes, como hermanos en la Fe, quizás alguno pensará que ha sido un paso en falso y otro que es un paso muy pequeño, pero es lo que Dios ha puesto en mi camino, espero en Él que cada día nos hable con mayor claridad.

      Les comparto lo siguiente:

      1,- Testimonio y artículo de José Antonio Amunátegui, Católico como nosotros, homosexual.

      Buscar: Matrimonio, Familia, Homosexualidad y Sociedad
      Escrito por José Antonio Amunátegui Ortíz
      Viernes, 24 de Junio de 2011 21:57
      en http://www.elgobierno.cl/

      http://www.cnnchile.com/nacional/2011/06/24/todavia-sigue-habiendo-sufrimiento/#

      http://www.cnnchile.com/nacional/2011/06/24/nosotros-somos-iglesia-estamos-en-comunion-no-puedo-separarme-de-otros/

      http://www.cnnchile.com/nacional/2011/06/24/hoy-es-una-moda-estar-a-favor-del-matrimonio-homosexual/

      2.- Entrevista y noticia respecto al Obispo Mexicano Raúl Vera:

      http://www.noticias24.com/actualidad/noticia/17898/obispo-pide-a-catolicos-reconozcan-dignidad-de-gays-y-lesbianas/

      un abrazo en Jesús

      Rafael

  7. Impecable contestación padre.

    Lo que sucede (y lo veo frecuentemente) es que hay quien quiere hacer ver que denunciar que los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados es un ataque a los homosexuales.

    De allí el dislate del comentarista Ignatius (no consigo otra palabra) de decir que usted ataca a los homosexuales por transcribir sin alterar una coma un discurso del representante de la Santa Sede ante la ONU, Luego el mismo confiesa que se refería a otros post de este mismo blog y no a este en concreto.

    Lo cierto es que el pecado es pecado. Si alguien sabiendo eso peca a consciencia allá él, pero no quiera que los demás digamos que no es pecado, porque aunque lo hiciéramos, no dejaría de serlo.

    Adelante padre, y ánimo en su lucha por la vida. Yo le sigo a menudo y recomiendo sus artículos desde nuestra página de Facebook en ApologeticaCatolica.org

  8. Amigo jose Gil: respetusamente le comunico mis disculpas por usar su blog para denunciar el error en que las comunidades lgbtt se encuentran. la palabra de Dios tiene entre 66 y 72 libros. y ellos solo saben que Dios es amor. pero hay que hablarle con la verdad Dios ama a los homosexules pero no auspicial su conducta. hay que atrerlos con lazos de amor pero diciendole que su conducta no es aceotada por El.

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