El amor hace grande lo pequeño

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Qué distinta es la mirada de Dios de la mirada de los hombres. Dios mira el corazón y no las apariencias. Hay quienes a los ojos de los hombres realizan grandes cosas, llevan a cabo acciones heróicas, geniales, admirables, extraordinarias. Si no están hechas por amor a Dios, no tienen ningún valor sobrenatural. En cambio la persona más miserable, el más desprovisto de cualidades humanas, el más rechazado y despreciado, puede vivir en su interior la misma vida divina y sus pobres acciones hechas por amor a Dios son ante Él de un inmenso valor. Nosotros solo vemos los actos exteriores. Sólo Dios ve el corazón y los motivos más profundos de nuestros actos.

Hemos de hacerlo todo por amor a Dios, siguiendo el consejo que nos da San Pablo: ya comáis, ya bebáis, hacedlo todo por amor a Dios. Todos nuestros pensamientos, palabras y obras deben tener como intención el amor a Dios y el amor al prójimo como Jesús nos ha amado. Sólo el amor confiere valor divino a nuestras acciones. Una acción cualquiera será tanto más agradable a Dios cuanto se realice con más amor a Dios. Comprendemos entonces como María, la Madre de Dios, llevando la vida sencilla y humilde de madre y esposa, realizando las tareas cotidianas del cuidado de José y Jesús, agradaba más a Dios que todos los actos más extraordinarios, más admirables y magníficos de la historia entera de la humanidad. Porque María hacía todo con el amor más grande e intenso con el que una criatura puede amar a Dios.

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Si me falta el amor, nada soy

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Ante Dios, sólo tienen valor, los actos que hacemos por amor a Él. Todo lo que hacemos por otros motivos no tienen valor sobrenatural, no son agradables a Dios. Todo lo que hacemos por motivos puramente humanos no tiene valor sobrenatural y no sirven para alcanzar la vida eterna. Aunque desde el punto de vista humano, un acto tenga un enorme valor, si no está realizado por amor a Dios, no tiene valor sobrenatural. Esto lo dice claramente el apóstol San Pablo en su primera carta a los Corintios: “Aunque tuviera el don de profecía, y conociera todos los misterios y toda la ciencia; aunque tuviera plenitud de fe como para trasladar montañas, si no tengo caridad (es decir, el amor a Dios), nada soy. Aunque repartiera todos mis bienes, y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo caridad, nada me aprovecha”. La acción más grandiosa, más admirable, más extraordinaria que pudieramos imaginar en el orden natural y humano, pero hecha sin que su motivo sea el amor a Dios, no tiene para Él valor en absoluto. En cambio la acción más sencilla y más pequeña, si está hecha con mucho amor a Dios posee un valor tan alto y agradable a Dios como la intensidad con la que se ama.

Gays que dejaron la homosexualidad: “Hoy puedo decir con la cabeza alta que soy un hombre” 

Aunque no sea habitual hablar de ello, existen personas que dejan la homosexualidad con ayuda de terapeutas especializados.

Una de las leyes de adoctrinamiento sexual que han aprobado 11 Comunidades Autónomas, dice textualmente: “Toda persona tiene derecho a construir para sí una autodefinición con respecto a su cuerpo, sexo, género y su orientación sexual”.

Eso sí, si alguien quiere acompañar en ese camino a un individuo que desea abandonar las prácticas y sentimientos homosexuales ejerciendo su “derecho a construir para sí una autodefinición” será sancionado con una multa de hasta 45.000 euros.

A pesar de la amenaza que ya ha vivido en sus carnes Elena Lorenzo, son muchos los profesionales de diferentes disciplinas que están dispuestos a ofrecer esa compañía y orientación a quienes desean emprender ese camino.

Una de las maneras más fáciles de encontrar a estos profesionales es a través de la web en español www.esposiblelaesperanza.com (EPE) que ofrece herramientas para que las personas logren comprender por qué se sienten atraídas hacia otros del mismo sexo. Una vez comprendidas las causas se les ofrece solución, si lo desean. Y se les ayuda para hacer desaparecer o controlar esos sentimientos que les producen sufrimiento, tal y como ellos lo expresan.

“Para mí ha significado prácticamente la muerte y el infierno”, explica Juan de su atracción hacia personas del mismo sexo

Vivir con dolor la Atracción hacia el Mismo Sexo

Si uno escucha con atención y empatía los testimonios publicados en esta web, puede hacerse una idea de ese dolor:

  • Camilo: “Entendí que si continuaba viviendo esa mentira, nunca podría ser feliz”.
  • Vincent: “Toda mi Secundaria, de los 12 a los 14 años, viví mucho sufrimiento y mucha desesperación porque quería una respuesta de por qué me pasaba esto. Y fue mi mayor dolor cuando me dijeron que era una orientación sexual, que era natural y que no podía cambiarse; y yo me sentía destrozado porque yo sabía que no quería ser así“. 
  • Andrés: “Al sentir atracción hacia personas del mismo sexo decidí experimentar y por tanto pasé por muchas cosas en ese mundo. Los actos sexuales no son más que una fuga de la realidad que en el fondo no dejan sino vacío, soledad y tristeza“.
  • Angeluox: “Había algo que no encajaba en el fondo de todo esto. Me pregunté: ¿Si todo era tan bueno y tan feliz porqué todo el mundo estaba solo?”.
  • Juan: “Siempre he tenido que luchar con este terrible problema de la Atracción por el Mismo Sexo (AMS). Sin duda ha sido algo bastante complicado. Para mí ha significado prácticamente la muerte y el infierno”.
  • Enrique: “El lobby gay ha hecho un buen trabajo engañando y encarcelando a las personas en supuestas formas de vida como ‘acéptate y sé libre’. Pero todo ello es una mentira”.

“Mi padre mostraba rechazo a mi madre y ella me lo transmitió a mi. no me sentí apreciado y para  sobrevivir desarrollé la atracción hacia el mismo sexo”, explica Juan

Origen: Gays que dejaron la homosexualidad: “Hoy puedo decir con la cabeza alta que soy un hombre” – Actuall

Ámame como Yo te amo

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Dios nos dice: “Ámame, como Yo te amo. Ama lo que yo amo. Y ámalo como Yo lo amo”.¿Y cómo me ha amado Dio? Entregándose por mí. Dios me ha amado hasta el extremo. Dice San Pablo de Cristo: Me amó y se entregó a la muerte por mí. Y su Evangelio, San Juan dice al comenzar el relato de la última cena que Jesús, habiendo amado a los suyos, los amó hasta el extremo. Y es en la Última Cena precisamente cuando Jesús da a los apóstoles un mandamiento nuevo: Amaos los unos a los otros como Yo os he amado. Pero ¿acaso es posible que nosotros, criaturas finitas y limitadas podamos amar a Dios y a los demás como Cristo ama? Más adelante veremos cómo ha hecho Jesús que esto sea posible. Por ahora quedémonos en que esto es lo fundamental, la esencia de la vida cristiana. La esencia de la vida cristiana es el Amor. Amor a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como Cristo nos ha amado.

Abortó tres veces. Un testimonio valioso

Patricia Sandoval, líder pro-vida que experimentó un conmovedor caso de conversión luego de abortar tres veces y trabajar en la multinacional abortista Planned Parenthood

Este video dura 3 minutos y 56 segundos.

Aquí puedes encontrar un testimonio más amplio (29 minutos) de Patricia Sandoval para cuando tengas un poco más de tiempo. Vale la pena.

Es más cristiano el que más ama

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Se es más cristiano no cuantos más prácticas relgiosas se hacen o cuantas más devociones se tienen o costumbres se realicen. Se es más cristiano en la medida en que se ama más a Dios. Pero tengamos en cuenta que el amor es mucho más exigente que el cumplimiento de unas normas o la profesión de unas verdades, porque el amor exige el ser entero y sólo se contenta con la entrega total. Quien piensa que ser cristiano es aceptar unas verdades y realizar unas prácticas (rezar, asistir a la Misa los domingos, salir en una procesión, etc.) podrá sentirse satisfecho cuando hace esto pensando que está cumpliendo con Dios y que es un buen cristiano.

Es típico el que se cree que es un buen cristiano porque no ha matado ni robado a nadie y porque reza de vez en cuando y asiste a Misa algunas veces o tiene una imagen en su casa de la Virgen o del patrón de su pueblo o ciudad. Ese tipo de cristiano incluso piensa que Dios debe estar contento con él porque hace todas esas cosas. Nada más lejos de la realidad. Si el amor a Dios es la esencia del cristianismo, el verdadero cristiano nunca pensará que ama suficientemente a Dios porque el verdadero amor nunca piensa que ama bastante a la persona amada, sobre todo cuando a quien hemos de amar es a Dios. Podemos decir, como lo han dicho muchos santos, que la medida del amor a Dios es amarlo sin medida. Por eso, el verdadero cristiano nunca estará satisfecho con el amor que tiene a Dios. Siempre le parecerá poco y siempre querrá amarlo más, con más intensidad, con más fuerza. Son demasiados los que confunden el amor a Dios y a la Virgen con un sentimiento, con una serie de emociones que no saben expresar. Una cosa es amar y otra es sentir que se ama. El amor que no se concreta en hechos, en acciones, es un amor abstracto, irreal, mero sentimentalismo.

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