Abortó tres veces. Un testimonio valioso

Patricia Sandoval, líder pro-vida que experimentó un conmovedor caso de conversión luego de abortar tres veces y trabajar en la multinacional abortista Planned Parenthood

Este video dura 3 minutos y 56 segundos.

Aquí puedes encontrar un testimonio más amplio (29 minutos) de Patricia Sandoval para cuando tengas un poco más de tiempo. Vale la pena.

Es más cristiano el que más ama

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Se es más cristiano no cuantos más prácticas relgiosas se hacen o cuantas más devociones se tienen o costumbres se realicen. Se es más cristiano en la medida en que se ama más a Dios. Pero tengamos en cuenta que el amor es mucho más exigente que el cumplimiento de unas normas o la profesión de unas verdades, porque el amor exige el ser entero y sólo se contenta con la entrega total. Quien piensa que ser cristiano es aceptar unas verdades y realizar unas prácticas (rezar, asistir a la Misa los domingos, salir en una procesión, etc.) podrá sentirse satisfecho cuando hace esto pensando que está cumpliendo con Dios y que es un buen cristiano.

Es típico el que se cree que es un buen cristiano porque no ha matado ni robado a nadie y porque reza de vez en cuando y asiste a Misa algunas veces o tiene una imagen en su casa de la Virgen o del patrón de su pueblo o ciudad. Ese tipo de cristiano incluso piensa que Dios debe estar contento con él porque hace todas esas cosas. Nada más lejos de la realidad. Si el amor a Dios es la esencia del cristianismo, el verdadero cristiano nunca pensará que ama suficientemente a Dios porque el verdadero amor nunca piensa que ama bastante a la persona amada, sobre todo cuando a quien hemos de amar es a Dios. Podemos decir, como lo han dicho muchos santos, que la medida del amor a Dios es amarlo sin medida. Por eso, el verdadero cristiano nunca estará satisfecho con el amor que tiene a Dios. Siempre le parecerá poco y siempre querrá amarlo más, con más intensidad, con más fuerza. Son demasiados los que confunden el amor a Dios y a la Virgen con un sentimiento, con una serie de emociones que no saben expresar. Una cosa es amar y otra es sentir que se ama. El amor que no se concreta en hechos, en acciones, es un amor abstracto, irreal, mero sentimentalismo.

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La esencia del cristianismo es el amor

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Dios nos ha dado la libertad para que le amemos y de ese modo seamos eternamente felices, porque sólo en amarlo a Él puede encontrar el ser humano la plenitud y el gozo, la alegría infinita y total. Y a pesar de que en el origen el ser humano rechazó el amor de Dios, Él no nos abandonó, sino que puso en marcha un plan para ofrecer la posibilidad de recuperar la amistad con Él a toda la humanidad y alcanzar así nuestro fin. La felicidad del hombre coincide así con la respuesta de amor a Aquel que nos ha amado y que tendrá su plenitud después de esta vida terrena en la vida eterna, cuando podamos gozar de Él cara a cara.

Podemos decir que nos convertimos en aquello que amamos. Lo que amamos hace lo que somos. Si amamos a Dios, entonces nos hacemos divinos. Si amamos a Dios, que es Vida y Alegría sin fin, alcanzamos la vida feliz para siempre. La única Ley que hay para el cristiano es la Ley del amor. Todo está contenido ahí. Si la moral cristiana nos enseña e indica una serie de preceptos detallados es sencillamente para orientarnos y evitar que nos equivoquemos buscando el amor en donde no está, en aquello que en vez de acercarnos a Dios nos apartaría de Él.

La esencia del cristianismo no es ni un conjunto de verdades, un cuerpo de doctrina, una serie de enseñanzas, ni un código moral, unas normas o preceptos éticos que cumplir. Tampoco una serie de prácticas religiosas, oraciones y devociones, costumbres o tradiciones. El cristianismo es esencialmente una persona: Jesucristo. Es el amor a Jesucristo. Es por eso, el amor a Dios hecho hombre, porque ese es Jesucristo, el Hijo eterno de Dios que en un momento de la historia, sin dejar de ser Dios se hizo verdaderamente hombre como nosotros.L

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Dios, en cierto modo, se ha hecho débil

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Dios, de alguna manera, podría decirse que se ha hecho débil al crear a seres libres. El hecho de nuestra libertad es un misterio insondable. Porque una vez que ha hecho a un ser libre, una vez que ha dado voluntad propia a alguien, siempre existe el riesgo de que ese ser, en vez de elegir su bien y su felicidad reconociendo a Dios, amándolo y dándole gloria, se niegue a hacerlo. La libertad no se puede forzar. Nadie puede obligar a otra persona a que la ame. El amor es por su propia esencia algo gratuito. Se da porque se quiere. No puede haber nada ni nadie que me obligue a amar a otra persona, ni siquiera a Dios. Desde luego hay infinitos motivos para que le ame, pero sólo le amaré si yo quiero. Si no quiero amarle puedo negarme a ello aún cuando eso suponga mi perdición, el tormento y el sufrimiento eterno, la mayor infelicidad y amargura, el vacío y la angustia más insoportable.

En una ocasión leí en algún sitio la satisfacción con la que un adolescente incomodaba y desconcertaba a un anciano sacerdote con intención no exenta de cierta chanza y regocigarse en los aprietos del pobre cura planteádole la siguiente cuestión: ¿Podría Dios, siendo Todopoderoso hacer una piedra tan pesada que ni Él mismo pudiera levantarla? El joven, añadía argumentando que en el caso de que no pudiera hacerla, entonces habría que concluir que Dios no es Todopoderoso. Pero si decimos que si que puede hacerla, entonces tampoco sería Todopoderoso porque una vez hecha, el mismo Dios no podría levantarla. Pues bien, este es el misterio de la libertad humana. La libertad humana vendría a ser esa piedra. Una vez que Dios ha hecho a una criatura libre, no puede forzar su libertad. En realidad, lo que sucede es que Dios al crear a una criatura libre ha querido no forzar su libertad. Esto no cuestiona en el poder absoluto de Dios. Pero no es ahora el momento de detenernos en complejas explicaciones filosóficas y teológicas.

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Somos libres. Podemos decir no a Dios

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Dios nos ha hecho libres porque quiere que le amemos libremente. Todas las cosas creadas dan gloria a Dios por el mismo hecho de su existencia. Así lo dice innumerables veces la Sagrada Escritura: “El cielo proclama la gloria de Dios, el firmamento pregona la obra de sus manos” (Sal 18). Pero tanto los seres inertes como los animales, dan gloria a Dios de modo necesario, como una obra de arte proclama por sí misma la magnifencia y el génio de su autor. Dios, ha querido crear también seres libres, con entendimiento y voluntad, seres personales que puedan dar gloria a Dios, no de modo necesario sino libremente, porque quieren. Pero la libertad conlleva el riesgo de que en vez de reconocer a Dios y glorificarlo, la criatura libre se niegue a ello. Y esto es lo que pasó con el ser humano.

Podemos reconocer a Dios como el Ser absoluto, el Infinito, el Todopoderoso, el único que merece adoración y gloria. Y reconocer y aceptar su amor, el que le debamos a Él nuestra existencia, nuestro ser personal, la altísima dignidad de tener una voluntad propia, algo que Él nos ha dado de tal manera que no nos la puede quitar. Y aferrarnos a esa chispa de gloria considerándola como nuestra y sólo nuestra de modo que rechacemos dar gloria a Dios y reconocerle como tal. Sí, eso es algo estúpido, pero puede arrastrar al abismo, un abismo de horror. Puede llegar a resultar sumamente deseable poder desafiar al mismo Dios aún a costa de sufrir eternamente por ello. Es una especie de locura salvaje, de orgullo y soberbia aberrante y desgarradora, una monstruosidad terrorífica el ser menos que una mota en el infinito universo y poder decirle a Dios: “¡No! ¡No me someto! ¡No te serviré!”. Es el trágico modo de empecinarnos en ser como Dios, en encerrarnos en nuestro propio orgullo, en los ínfimos límites de nuestra naturaleza, pero con la avaricia desvocada de pensar que son tan solo nuestros y que no queremos darlos a Dios y que Él no puede hacer nada para forzar nuestra decisión.

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“La ideología de género es la educación de la mentira”

Un prestigioso neuropsicólogo infantil responde a cuestiones de gran importancia sobre la educación de los ninos en los hogares españoles.

El director del Instituto de Neuropsicología y Psicopedagogía Aplicadas (INPA) de Madrid habla también de la importancia de la vida espiritual y los beneficios que tiene en los hijos y de los grandes sufrimientos con los que se encuentra en la consulta atendiendo a ninos con graves discapacidades y donde la fe puede ayudar sin duda a sobrellevarlos. Por último, aborda el tema del aborto en las personas con discapacidad y las presiones que reciben sus madres para que no den a luz a estos ninos.

Origen: “La ideología de género es la educación de la mentira”

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La respuesta del actor gallego Moncho Borrajo al alcalde de Santiago y su pregón cristianófobo

El conocido actor de Baños de Molgas ha terciado en la polémica creada por el pregón cristianófobo del carnaval de Santiago y por la negativa del alcalde Martiño Noriega a pedir disculpas. El pregonero del carnaval de Santiago llamó ‘puta’ a Santa María ante familias con niños El alcalde de Santiago afirma que llamar ‘puta’ […]

Alcalde de Santiago de Compostela: Presuntamente es usted un señor y presuntamente su madre es una santa y su padre un caballero. Presuntamente su categoría personal es de alto rango intelectual y también presuntamente es usted un ser HUMANO y RACIONAL. Presuntamente tiene creencias políticas, sociales o de cualquier otro tipo y presuntamente su esposa es un ejemplo de madre y de esposa. Presuntamente es usted un hombre respetuoso con los demás, porque exige que también se le respete y presuntamente usted nació de forma natural y de un acto de amor. También presuntamente tiene usted testículos como macho que es y presuntamente en su familia todos son de profesiones respetables y nadie de su familia hace la calle ni se vende por dinero. Me dicen que usted contrató a un presunto “actor” para hacer un pregón del carnaval en una ciudad que vive económicamente de una religión La Católica y presuntamente fue usted elegido democráticamente para el cargo que desempeña.

Pues bien usted y el “actor secundario” me han ofendido al insultar a personas a las que yo quiero y respeto y esto no es presuntamente, es una realidad. A una la tengo como madre espiritual y al otro como compañero de un amigo mío llamado Jesús, al que usted conoce pero no respeta. Claro está que usted presuntamente es un hombre y eso no me lo diría a la cara, porque entonces yo sabría contestarle, pero lo hago desde aquí y con una educación que usted desconoce y eso no es presuntamente, está demostrado. Toda su valentía se quedaría en agua de Borrajas, perdone el toque humorístico personal, si el pregón fuera dedicado a Mahoma el profeta o a Alá el Grande, porque entonces no sería presuntamente, que sus testículos volaran hacia el cielo de Santiago de forma sonora. El Carnaval es libertad, no insulto, es diversión no manipulación, es valentía no cobardía política, pero claro está que usted presuntamente lo sabe, pero no lo practica. (Sigue).

Origen: La respuesta del actor gallego Moncho Borrajo al alcalde de Santiago y su pregón cristianófobo